CUANDO LA TECNOLOGÍA AVANZA, EL LUJO REIVINDICA LO HUMANO
- Sonam Adhikari
- 4 dic 2025
- 1 Min. de lectura

Estamos en una época marcada por el avance acelerado de la inteligencia artificial y la automatización , se habla con frecuencia que la IA sustituirá parte esencial del trabajo humano. Sin embargo, el sector de lujo presenta una excepción fascinante a esta narrativa.
Los grandes grupos del sector, como LVMH, sostienen que vivimos un momento en el que, a pesar de la tecnología, “el factor humano es más necesario que nunca”. Esta afirmación no es retórica, responde a la naturaleza del lujo, un universo que no solo ofrece productos, sino experiencias, emociones y símbolos culturales. La tecnología optimiza procesos, facilita el acceso y amplía las posibilidades creativas, pero no puede replicar la sensibilidad estética, la intuición emocional ni la conexión interpersonal que los clientes buscan.
A diferencia de otros sectores donde la automatización busca eficiencia y reducción de costes, el lujo trabaja con un capital distinto como la artesanía, el savoir-faire, la creatividad y la autenticidad. La relación entre un artesano y una pieza, entre un asesor y un cliente, o entre un diseñador y su visión cultural no puede reducirse a datos o algoritmos. Incluso en contextos digitales, el cliente del lujo demanda un trato humano, una historia detrás de cada objeto y una experiencia que se sienta significativa, no estandarizada.
Por eso, mientras la tecnología avanza, el lujo no se deshumaniza. Al contrario , integra la innovación para potenciar lo que hace único al ser humano. La conclusión es clara : en el futuro del lujo, la tecnología será una herramienta poderosa, pero la esencia seguirá siendo profundamente humana.







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