top of page

Y SI LA REPÚBLICA HUBIERA GANADO

  • Juan José Arques
  • 27 ene
  • 5 Min. de lectura

Artículo de Historia Política escrito por Juan José Marqués


Vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Este año se cumplen 90 años del fin de la República y del comienzo de la guerra civil. Pero, ¿qué hubiese pasado si el Alzamiento del 18 de julio de 1936 hubiese fracasado? La historia de España del siglo XX habría cambiado sí, pero no podemos saber con exactitud hasta qué punto, solo podemos imaginar una de tantas posibilidades, asumiendo que la mentalidad y tendencias habrían sido similares. Este es solo un escenario de tantos, no fue lo que pasó, pero perfectamente pudo haber pasado.

12 de octubre de 1936. El golpe de Estado empieza a dar señales de flaqueza. Los generales golpistas se encuentran con una importante resistencia tanto en la península como en África, no logran reclutar a tantos soldados como esperaban y los conflictos entre generales monárquicos, sectores moderados de la derecha, falangistas y carlistas no hacían sino dividir las fuerzas golpistas. La República asesta dos importantes victorias, una en Málaga y la otra en Salamanca, permitiendo tomar el control de la península gracias a las milicias del Ejército Popular. El ejército sublevado se disuelve y Franco, Sanjurjo y Mola deben abandonar España.


El golpe de Estado fracasó y la República sobrevivió a otra dura prueba de fuego. Miguel de

Unamuno, con motivo del Día de la Hispanidad, pronuncia su famoso discurso: “Algún día venceréis, pero nunca convenceréis” , como una especie de profecía utilizada por sectores de la derecha, ahora clandestina. Muchos civiles y militares afines al golpe se exiliaron a Italia, pero la mayoría emigró a Sudamérica, huyendo de la represión republicana. El “Terror Rojo español” se cobró la vida de entre 30.000 y 150.000 personas. Mientras el mundo estaba en vilo por la Segunda Guerra Mundial, España estaba nacionalizando las minas del norte y los grandes latifundios, expropiando a los grandes propietarios y terratenientes que habían apoyado el golpe de Estado y que, en su mayoría, habían huido. En aquellos tiempos de autarquía y aislamiento, la República, gobernada por el PSOE, tenía excelentes relaciones con México y el PRI, ya que ambos partidos se veían como iguales y redactaron un manifiesto conjunto de rechazo al fascismo.


Sin embargo, la victoria de las izquierdas no supuso la paz. El pueblo seguía armado y las milicias patrullaban las ciudades y zonas rurales. Socialistas, anarquistas y comunistas intercambiaban pistoletazos constantemente en las grandes ciudades. Los historiadores marcan el periodo conocido como “La Violencia” desde 1948, con el asesinato del socialista Indalecio Prieto; sin embargo, existe registros de conflictos entre formaciones de izquierda, al menos, desde 1937, con los Sucesos de Mayo en Barcelona. Cuando en medio de la contienda mundial, el alto mando alemán propuso a Hitler invadir España, el mismo Canciller denegó la propuesta, temeroso de que un pueblo armado y en pie de guerra se uniese para hacer frente a sus tropas como ya pasó con Napoleón. Fue una decisión extranjera, no española, la que apartó a la República de la guerra mundial.


Tras la guerra, España fue apartada del proceso de paz europeo, considerándolo un país violento e ingobernable por las constantes razias entre grupos políticos. La nacionalización del carbón y el acero impidió que España pudiese formar parte de la CECA. El aislamiento tanto del bloque capitalista como del comunista en plena Guerra Fría hizo que España se sumiera en la autarquía. En 1953, con el apoyo de Estados Unidos y de la Portugal de Salazar, el general republicano Segismundo Casado da un golpe de Estado, depone al socialista Julián Besteiro y establece un gobierno de concentración nacional. Los grupos guerrilleros, que antes luchaban en las calles, se retiran al monte, perseguidos por el nuevo gobierno. Son el origen de los maquis. El nuevo gobierno moderniza la economía española, acercándola al capitalismo de bienestar; se restaura la libertad de culto y las iglesias son reconstruidas; y se termina con los regímenes de autonomía de Cataluña, País Vasco y Galicia, que derivará en una profundaresistencia política por parte de los grupos nacionalistas. El nuevo gobierno, afín a Estados Unidos, recibe a los exiliados, a los que se les promete la amnistía, pero el gobierno seguirá controlando las propiedades expropiadas por razones de interés nacional. Tras la muerte de Casado en 1968, una junta político-militar, el Consejo Nacional de Defensa, ocuparía el vacío de poder. Esta junta tendría que enfrentarse no solo a los guerrilleros de las montañas, sino a los narcotraficantes que llegaban por Galicia. La incapacidad del gobierno de hacer frente a las necesidades del país provocó protestas masivas y peticiones de cambio político.


En 1975, inspirados por la Revolución de los Claveles en Portugal, los comandantes Luis Otero Fernández y Julio Busquets toman las riendas del gobierno, buscando realizar una transición democrática. El nuevo marco político tendría una base federal muy fuerte, debido al reconocimiento del Estado de ser incapaz de controlar las zonas periféricas, dominadas por las guerrillas y el narcotráfico. La Constitución de 1978 convierte a la República Española en una república federal. En las elecciones de 1979, por primera vez en décadas, izquierdas y derechas concurren como iguales. En 1982, Felipe González gana las elecciones y se convierte en el primer presidente socialista de la República después de 30 años.


El último tramo del siglo XX parecía prometedor. La llegada de Gorbachov al gobierno soviético hizo que la URSS dejase de financiar a las guerrillas españolas, lo que menguó su rango de actuación. En 1990, los GRAPO, última guerrilla activa, entregó las armas. No pasó lo mismo con el narcotráfico, que, con el auge de los cárteles colombianos, se empoderó. El asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997 recrudeció la guerra contra el narcotráfico. El gobierno utilizó a los GAL para combatir a los narcos en Galicia, pero no le llovió más que críticas por el uso del terrorismo de Estado, lo que dio alas y respiro al narcoterrorismo. Durante estos años, los distintos gobiernos españoles realizaron intentos por incorporar a España a la Unión Europea, pero los intentos derivaron en fracaso por la coyuntura política e inestabilidad del país. Los territorios no se ponían de acuerdo en cómo querían relacionarse con Europa y los pactos entre políticos y narcotraficantes erosionaban la imagen de España, ya que las democracias europeas consideraban a la República un narcoestado.


2014. La crisis económica y la alianza de las élites políticas con el narcotráfico provocaron que un joven político idealista llegase al gobierno de la República: Pablo Iglesias. El nuevo presidente llegó con un discurso: Ley, Patria, Orden. Volvió a nacionalizar los recursos energéticos, cerró las negociaciones con Europa y persiguió el narcotráfico. También cerró las bases militares estadounidenses y empezó a establecer relaciones con Cuba y Venezuela. El 1 de octubre de 2017, tras un intento frustrado de golpe de Estado, la oposición española sale al exilio y se refugia en Bruselas. El gobierno de Iglesias, cada vez más autoritario, se perpetúa en el poder y se posiciona en 2022 en el apoyo a Rusia tras la invasión de Ucrania. El aislamiento internacional provoca crisis en la cadena de suministros, y olas de migrantes españoles huyen tanto a Europa como a África. Sin embargo, la situación no se perpetuaría por mucho tiempo.


El 3 de enero de 2026 un convoy aéreo estadounidense bombardea las afueras de Madrid, en la Moncloa y secuestran al presidente Iglesias, dejando en el poder a su vicepresidente, Yolanda Díaz, perteneciente al histórico Partido Comunista. El futuro de la República es incierto.

Comentarios


bottom of page