El “divide y vencerás” nunca estuvo tan de moda
Artículo de Política escrito por Marisa Rodríguez Muñoz.
Nuestro mundo actual es el resultado de una globalización, la cual ha proporcionado unión tecnológica y avance simultáneo entre naciones,suceso el resultado y la pero ¿realmente ha tenido este consecuencia que se buscaban?

Sinceramente, y teniendo como muestra los acontecimientos actuales, observamos que no. Que el único resultado de globalizar la tecnología y darnos a todos una pantalla ha sido el pretexto perfecto para poder usarlas como una trinchera desde la cual creemos tener la suficiente legitimidad como para criticarnos entre todos con saña y sin ninguna solución real a todos los problemas que las instituciones políticas y económicas nacionales han ocasionado.
No se trata de poner encima de la mesa una ideología como resultado, sino de entender que la verdadera raíz del problema son las instituciones extractivas implantadas en España cristalizadas a través de cada partido político con representación en el Congreso de los Diputados.
Se preguntarán qué es una institución extractiva?
Según Daron Acemoglu y James A. Robinson, ganadores del premio Nobel de Economía , es aquella que quiere acaparar todo el poder, y, en base a eso, no permitir el progreso general.
En España, desgraciadamente, existe mucho de eso; cada formación política solo quiere gobernar y, al haber tantos núcleos distintos de esta ansia, no se permite centralizar el deseo de prosperidad en toda la población.
Su manera de no fomentar el progreso es hacer que nos odiemos, nos dividamos, que no comprendamos que, con nuestra unión, nuestros pensamientos y fomentando la
tolerancia, somos más fuertes.
En conclusión, nuestra única manera de progresar es evitar un “divide y vencerás” , y reírnos de esa afirmación (que nos quieren implantar) casi tanto, como las formaciones políticas que lo hacen (todas) se ríen de nosotros.




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