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El alto el fuego que no se puede llamar paz

Cristina Jiméez Horcajado
hace 3 horas
2 min de lectura

Artículo sobre Geopolítica escrito por Cristina Jiménez Horcajo


Desde octubre de 2025 técnicamente hay un alto el fuego en Gaza. En la práctica, ya casi nadie usa esa palabra sin matices. Según el Ministerio de Sanidad gazatí, y tal como recoge la ONU, hasta el 9 de septiembre sumaban 1.358 palestinos muertos y 4.541 heridos desde el inicio de la tregua por ataques israelíes que siguen produciéndose pese al acuerdo. La ONU lo confirmaba meses antes con cifras propias: solo entre el alto el fuego y el 21 de enero ya se habían registrado al menos 216 muertos, entre ellos 46 niños, y su responsable sobre el terreno, Ajith Sunghay, fue tajante: "la crisis en Gaza está lejos de haber terminado".


Lo llamativo no es solo la cifra, sino la rutina. Cada pocos días aparece el mismo patrón de titular: ataque con drones, varios muertos, "nueva violación del alto el fuego". En mayo, un ataque hirió de gravedad a la tía del poeta palestino Mosab Abu Toha mientras estaba sentada con sus hijos en una escuela de Yabalia convertida en refugio. En abril, tras un bombardeo que mató a cinco palestinos, incluyendo tres menores, un testigo describió que solo pudieron recoger restos de los cuerpos y pidió que nadie hablara de un alto el fuego que, según él, simplemente no existe.


El problema de fondo es que israelíes y palestinos llevan meses acusándose mutuamente de violar la tregua de forma casi diaria, en un contexto donde las restricciones de Israel a la prensa y el acceso limitado a Gaza hacen casi imposible verificar de forma independiente lo que ocurre sobre el terreno. Es la paradoja de este tipo de acuerdos: se firman para detener una guerra, pero sin mecanismos efectivos que permitan comprobar todos los incumplimientos y con escasas consecuencias claras cuando se producen. Al final, ambas partes siguen combatiendo a un ritmo más bajo, pero igualmente letal. El 19 de septiembre, por ejemplo, nuevos ataques israelíes mataron al menos a tres palestinos, según fuentes sanitarias citadas por Reuters. El Ejército israelí confirmó haber realizado ataques contra objetivos que identificó como militantes.


A esto se suma que la tregua nunca cubrió Cisjordania, donde mientras Gaza "está en paz" sobre el papel, colonos israelíes han seguido destruyendo infraestructura básica como redes de agua usadas por agricultores palestinos cerca de Belén. Naciones Unidas sigue documentando ataques de colonos, demoliciones y desplazamientos en Cisjordania. Durante 2026, OCHA ha registrado miles de personas desplazadas por una combinación de ataques de colonos, demoliciones, desalojos y restricciones de acceso. Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional y la israelí B'Tselem, han denunciado estas políticas como parte de un proceso de anexión y desplazamiento que, según sus análisis, constituye una violación del derecho internacional.


El acuerdo de Gaza lleva ya casi un año demostrando que un alto el fuego se puede declarar en un comunicado, pero que sostenerlo en la realidad exige algo más que palabras.

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