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Arabia Saudí: bombardeos, violencia y la gasolina más cara en Europa

Foto del escritor: Pablo Muelen
Pablo Muelen
hace 11 minutos
5 min de lectura

Artículo de geopolítica escrito por Pablo Musulen Lachica



Últimamente hemos recibido noticias de bombardeos en el aeropuerto internacional Rey

Khalid de Riad, en instalaciones de Aramco o en la provincia de Shabwa, en Yemen, y en

general, informaciones sobre ataques cruzados en la región. En LinkedIn os preguntamos si

este tema lo consideráis relevante y si queríais saber un poco más. Por ello estamos aquí.


Entre el tejido de conflictos de Oriente Medio surgen nombres como los hutíes, la guerra de Irán, Estados Unidos e Israel, el estrecho de Ormuz, ahora Arabia Saudí y lo más importante para quien esté leyendo esto, el petróleo y la energía. Vamos a contextualizarlo.


¿Existe una vinculación directa entre la violencia en Arabia Saudí y el incremento del precio

de la gasolina? Sí, existe un fuerte vínculo aunque no es el único desencadenante. Oriente Medio es una región con múltiples actores y no hay que entender esta subida de precios únicamente por lo que sucede en Arabia Saudí. Este artículo está dedicado a explicar esas áreas en su contexto.


Entonces, ¿por qué y quiénes están atacando a Arabia Saudí? Gran parte de la respuesta es la misma: la geopolítica. Es el mayor país de la península Arábiga y posee una de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, detrás de Venezuela, y la más relevante de la zona, según la OPEP. Su costa oriental da al golfo Pérsico, escenario de tensiones y guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel. Asimismo, es aliado estratégico de EEUU desde 1945, cuando en el conocido Pacto de Quincy, se acordó el intercambio de petróleo saudí por seguridad estadounidense. De esta forma, los intereses de EEUU en la región han estado respaldados por Arabia Saudí y, por tanto, terceros países vecinos se han visto en una encrucijada respecto a su postura con Riad. Un perjuicio diplomático, económico o incluso militar para el gobierno saudí podría ser una forma de atacar indirectamente a la potencia americana.


Y hablando de energía, es difícil ignorar a Saudi Aramco. Originalmente fundada como

Arabian American Oil Company y posteriormente nacionalizada por Arabia Saudí, es una de

las mayores productoras de crudo e hidrocarburos del mundo. Su sede se localiza en Dhahran, en la provincia Oriental saudí, junto al golfo Pérsico. Es uno de los mayores activos

estratégicos del Gobierno y una pieza clave del suministro europeo. Según la EIA, en 2022

Arabia Saudí aportó alrededor de 1,2 millones de barriles diarios de crudo a la Unión Europea, en torno al 10-11 % de las importaciones comunitarias de crudo. Por ello, hace unos días se recibía con preocupación la noticia de que se había producido ataque contra instalaciones de la compañía.


(Ruta principal del tránsito del petróleo saudí hacia Europa)
(Ruta principal del tránsito del petróleo saudí hacia Europa)

Lo interesante de Arabia Saudí es que tiene unas grandes reservas de petróleo, pero su

exportación está condicionada por la geografía. Su costa oriental baña el golfo Pérsico, cerca del estrecho de Ormuz, y su costa occidental se abre al mar Rojo, junto al estrecho de Bab el-Mandeb. Para que el petróleo y la energía lleguen al Mediterráneo y a Europa no siempre hay que pasar por ambos estrechos, pero muchas rutas desde el golfo Pérsico hacia Occidente dependen de Ormuz y, después, de Bab el-Mandeb y el canal de Suez. Según la EIA, en 2022 por el estrecho de Ormuz circularon alrededor de 21 millones de barriles diarios de petróleo y productos petrolíferos, mientras que por Bab el-Mandeb pasaron unos 6 millones.


Por ello, las exportaciones saudíes se ven condicionadas por la seguridad de esos pasos

marítimos y por los actores que pueden perturbarlos. Esto nos lleva también a los vecinos y

actores próximos de Arabia Saudí: Yemen al sur, Irak y Jordania al norte, Kuwait, Catar,

Emiratos Árabes Unidos y Omán al este, Irán, al otro lado del golfo Pérsico e Israel, más al

noroeste, aunque sin frontera terrestre como tal. Tenemos, entonces, un país enorme, con

reservas gigantescas, rodeado de inestabilidad (de la que también es parte) y con dos salidas marítimas principales para exportar energía a Europa y al resto del mundo, comprometidas de una forma u otra.


Pero ¿por qué lo están atacando ahora? Principalmente los hutíes (cuyo nombre oficial es Ansar Alá) y su implicación en la guerra civil de Yemen. Yemen es el país vecino al sur de Arabia Saudí y tiene un gran protagonismo en ese conflicto. El gobierno internacionalmente reconocido ha estado apoyado, fundamentalmente, por la coalición liderada por Arabia Saudí, enfrentada a los hutíes, que controlan Saná y amplias zonas del noroeste y de la costa yemení del mar Rojo, cerca del estrecho de Bab el-Mandeb. Eso significa que Riad y Ansar Alá han estado en guerra en suelo yemení, lo que ha llevado a ataques contra el bando apoyado por Arabia Saudí y, más recientemente, contra el propio territorio saudí. La clave aquí es que los hutíes han consolidado posiciones y capacidad militar. Si antes estaban más contenidos en su conflicto local, ahora mantienen un control sólido en el norte yemení y proyectan ataques con drones y misiles más allá de sus fronteras enviando estos ataques sobre territorio saudí y amenazando la navegación en el mar Rojo.


Y ¿cómo se traduce todo esto en el precio de la gasolina cuando vamos al surtidor?

Por la delicada situación de los estrechos. Primero, con la guerra de Irán, el tráfico por el

estrecho de Ormuz se ha visto sometido a un mayor riesgo, por lo que una de las arterias por

donde se exporta una gran parte de la energía mundial ya no es plenamente segura. Asimismo, en los últimos meses, los hutíes han atacado buques y elevado la inseguridad en el otro estrecho, el de Bab el-Mandeb, limitando de facto el tránsito y provocando desvíos, subidas de fletes y seguros. Los barcos que transportan el petróleo necesitan una serie de permisos y, lo más importante, seguros a la hora de navegar, y si el riesgo de tránsito es mayor, el coste de asegurar los cargueros también incrementa.


(Recorrido del oleducto Este-Oeste)
(Recorrido del oleducto Este-Oeste)

No obstante, los saudíes tienen un oleoducto que cruza el país de este a oeste, el East-West

Crude Oil Pipeline, que permite esquivar parcialmente el bloqueo de Ormuz transportando

crudo hasta Yanbu, en el mar Rojo. Es un oleoducto con menor capacidad que la flota carguera convencional y por eso la exportación principal seguía siendo marítima, pero ante la interrupción o el riesgo en las rutas, Riad ha podido recurrir a esta infraestructura. Sin embargo el pasado mes de septiembre sufrió ataques con drones desde Iraq y han tenido que cerrarlo temporalmente. Eso debilita la percepción de seguridad de Arabia Saudí, cuyos puntos de exportación están comprometidos en parte. También pesa que su aliado tradicional, Estados Unidos, que mantiene esta histórica cooperación defensiva en la región, no puede garantizarle una protección absoluta frente a una campaña sostenida de drones y misiles, pues sus recursos militares están tensionados por la guerra en Irán.


Entonces nos encontramos con un país con una fuerza militar poco fiable, con un petróleo que no puede exportar y con enemigos que están cada vez más cerca. Por eso los hutíes consideran que ahora es un momento favorable para seguir presionando. Esto puede traducirse en un menor suministro o en un mayor coste de la energía para una Unión Europea que se acerca al invierno y que ya no puede depender de la antigua fuente barata que era el gas ruso. Tras la invasión de Ucrania y las sanciones, la dependencia europea cayó mucho. Según Bruegel, la cuota del gas ruso en el suministro europeo pasó de cerca del 40 % en 2021 a torno al 15-19 % en 2023.


Una vez más, la actualidad internacional está interconectada con nuestras instituciones, con los productos del día a día y, en este caso, con la subida del precio de la energía en general, en una Europa a las puertas del invierno.

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